Seguramente, la uva
tinta con más historias y leyendas tejidas acerca de su origen sea la Syrah
(Shiraz). Algunos autores sitúan su nacimiento -varios siglos antes de Cristo-
en la ciudad persa de Shiraz -actualmente Irán-, de donde también derivaría su
nombre.
Más allá de los mitos y
especulaciones, hoy se sabe con certeza que esta cepa nació en la desértica
región del Valle del Ródano (Francia). Desde allí su fama se extendió a todo el
Nuevo Mundo, siendo Australia el país que más colaboró para su éxito global.
En Argentina existen hoy unas 13.000
hectáreas implantadas con esta variedad. Prefiere las
zonas cálidas del Noroeste (San Juan, Salta, La Rioja y Catamarca), pero
también brinda notables exponentes en las zonas templadas de Mendoza.
En líneas generales,
los vinos elaborados con Syrah se caracterizan por intensos aromas de frutas
maduras, especiados (canela, clavo) y animales (cuero).
Si quieren conocer más
sobre esta cepa, aquí cinco sugerencias variadas y atractivas:
Omnium
Syrah 2013 ($33): Este vino lo probé a expensas de un colega
de Buenos Aires, y debo reconocer que su recomendación fue acertada. Pertenece
a la línea de entrada de la bodega Viniterra, que ofrece vinos varietales bien
logrados en un precio accesible. Tal el caso de este jovial syrah mendocino,
que brinda una correcta nariz de aromas especiados y terrosos; unidos a una
boca liviana y vivaz, con buena acidez, taninos insinuados y breve permanencia.
¡Perfecto para llevar a un asado multitudinario!
Trapiche
Reserva Syrah 2011 ($66): Este producto está incluido en la
nueva línea Reserva de Bodega Trapiche; la cual ofrece buenos vinos varietales -con
un breve paso por roble- en un segmento de precios bastante acomodado. Un tinto
de color violáceo, con aromática frutal madura y algunos matices especiados sumamente
agradables. En la boca es franco, fluido, de paso ligero y taninos delicados
que sostienen una persistencia media.
¡Interesante como primer contacto con la cepa, sin gastar mucho!
Desierto
Pampa Syrah 2009 ($110): Para quien no está muy metidos
en la actividad, probablemente la provincia de La Pampa no figuré dentro de su
mapa vinícola mental. Sin embargo, allí se elaboran vinos de calidad desde el
año 2006. Para acercarse a la incipiente producción pampeana, pienso que este
tinto puede ser una buena referencia. De perfil nítidamente especiado en nariz,
suma también trazos terrosos, animales y de su prolongada crianza -20 meses- en
barricas nuevas. Al llevarlo a la boca es sabroso y bastante intenso; con sensación
apenas “caliente” -debido a su alto grado alcohólico-, correcta acidez, taninos
aún rugosos y permanencia media. Un producto que ya está listo para beberse,
pero que mejorará sensiblemente con algunos meses más de paciente estiba en
botellas. ¡Un Syrah para buscadores incansables de rarezas!
Colomé
Lote Especial Syrah 2010 ($125): Una “perlita” de los Valles
Calchaquíes, elaborada por Bodega Colomé con uvas cultivadas en un viñedo de
gran altitud (2200 m.s.n.m.). Un tinto de tonalidad violácea profunda, que no permite
casi inferir su edad. Aromas complejos, que se van ofreciendo en capas a medida
que el vino se oxigena. Hay notas frutales confitadas, especiadas -pimentón
dulce, ají panka- y de añejamiento en roble apenas esbozado -cedro, tostado, chocolate
blanco-. En la boca es voluminoso pero fluido, con entrada levemente golosa y
paso lleno, alcohol algo elevado -aunque perfectamente integrado-, balanceada acidez,
taninos pulidos y persistencia prolongada. ¡Cuesta bastante encontrarlo -pues
apenas se hicieron 1200 botellas-, pero el placer que brinda justifica todo el
esfuerzo!
Dolium
Petit Reserva Syrah 2009 ($145): Reconozco que tengo una
relación muy particular con este vino;
no sólo porque me encantan los productos de esta pequeña bodega mendocina, si
no por qué fue además uno de los primeros que pude degustar de la mano de su
propietario. Un tinto elegante y delicioso de beber, de esos en que la botella
se acaba demasiado rápido. Ofrece una seductora nariz de frutas maduras, con sutiles
recuerdos especiados y el contacto con roble levemente insinuado. Al probarlo
es refinado y armónico, repite sensaciones frutales, tiene acidez perfectamente
calibrada, taninos amalgamados y grata permanencia final. ¡Syrah para darse un
gustito especial!
¿Y ustedes, que Syrah
los ha sorprendido en este último tiempo?
*** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico ***