¡Sí,
claro! ¿Por qué no? ¿Cuál sería el problema?
Mientras
que en Europa y EEUU ya se trabaja en esto hace casi dos décadas -y existen
multitud de productos disponibles en las góndolas-, en nuestro país recién estamos
empezando a discutir el tema.
La
búsqueda de vinos con menor tenor alcohólico es una realidad a nivel global, motivada
a mí entender básicamente por dos razones. La primera netamente comercial, asociada
a los cambios de hábitos de los consumidores (principalmente de los “millennials”
y “generación z”) que buscan seguir disfrutando del vino pero eligiendo opciones
más frescas, livianas y con menos calorías. Y la segunda de carácter vitivinícola,
para enfrentar el sensible aumento de grado alcohólico potencial que están sufriendo
los vinos del mundo debido al cambio climático.
Ayer
me sorprendió mucho leer en redes sociales a varios “conocedores” (entiéndanse
las comillas como sarcasmo) discutiendo si el vino sin alcohol era vino
realmente. Incluso uno de los participantes llegó a afirmar que “el vino sin
alcohol es jugo de uva”, demostrando su nulo entendimiento en la materia.
Por
ello me pareció importante escribir esta nota, clarificando un poco los
conceptos y, de paso, recomendando el pionero de este estilo de vinos en
salir al mercado local.
Un
vino bajo alcohol -o incluso 0% alcohol- es siempre un vino, pues para
obtenerlo hubo fermentación alcohólica del mosto, cumpliéndose así con la
definición legal de esta bebida.
Originalmente,
los vinos parcial o totalmente desalcoholizados se elaboraban sometiendo el producto
ya fermentado a un proceso conocido como “ósmosis inversa”, que permitía separar
sus componentes a través de membranas. De esta manera, se podía retirar la
parte deseada del alcohol etílico, manteniendo el resto de las características
de la bebida más o menos similares. Vale aclarar que el etanol es parte estructural
del vino, por ello con esta técnica se obtienen exponentes algo desequilibrados
y más “flojos”. Esta práctica enológica lícita -junto a otro proceso físico de separación del
alcohol que es la destilación/evaporación al vacio- están autorizados en
Argentina recien desde el año 2018 (Res. INV 6/2018).
Actualmente,
la búsqueda pasa por obtener vinos más ligeros y equilibrados,
sin tener que recurrir a técnicas tan agresivas como las anteriormente
mencionadas. Para ello, se está
trabajando fuerte en dos “frentes” interrelacionados: desde el lado agrícola
tratando de obtener cosechas más tempranas y mejor equilibradas, y desde lo enológico
experimentando con fermentaciones guiadas total o parcialmente por otras levaduras no productoras de alcohol. Combinando ambos procesos, se puede
obtener naturalmente vinos con hasta un 50% menos de alcohol etílico, sin
sacrificar su estructura molecular ni su calidad aromática/sápida. Si bien
durante décadas este tipo de vinificación no estuvo tipificada en el país, desde
el año 2011 se autoriza por la Res. INV C 9/2011.
Si
bien hay bastante para contar sobre este tema, hoy prefiero dejarlo acá y
proponerles mi vino sugerido, vinificado con las técnicas mencionadas en el párrafo anterior.
CRÍOS CHENÍN
BAJO ALCOHOL 2020 ($750):
Susana
Balbo Wines es una bodega argentina reconocida tanto por sus vinos de alta
calidad como por su continua innovación. En abril de este año presentó esta novedosa etiqueta, el primer vino bajo alcohol del país. Está elaborado con uvas Chenín
Blanc cultivadas en Lujan de Cuyo, cosechadas tempranamente y fermentadas con
levaduras seleccionadas. El
resultado es un blanco muy fresco, delicado y fragante. Su aroma ofrece una
amplia paleta de recuerdos a frutas, tanto de carozo -durazno, damasco-, como tropicales
-ananá- y cítricas -pomelo blanco-; todo combinado con dejos florales y
herbáceos. Al probarlo tiene entrada amable, cuerpo medio y paso fluido;
refrenda su nítido sabor afrutado, con vibrante acidez y grato final. La
etiqueta indica que apenas posee 9% de alcohol, pero la verdad ni te das cuenta
por qué tiene buen “medio de boca” y es muy sabroso ¡Un
vino joven y vivaz, para beber ya mismo!
¿Ustedes
ya lo probaron? ¿Les gustó?