miércoles, 16 de diciembre de 2015

LOS TINTOS OLVIDADOS

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Bonarda, Syrah y Merlot son tres cepajes de gran importancia en el viñedo nacional, pero que por alguna razón -que desconozco- no han logrado seducir plenamente a los consumidores argentinos. A pesar de ser variedades con una larga historia y generosa implantación en todo el territorio, han tenido un destino esquivo en las últimas décadas. 

Las uvas Syrah y Merlot tuvieron su época de esplendor en los años 80`y 90`, cuando su consumo seguía en preferencia al de las omnipresentes Malbec y Cabernet Sauvignon. Con el nuevo milenio comenzó su declive, que se acentúa aún más en la actualidad.

La Bonarda viene siendo promocionada desde varios sectores como la próxima gran uva argentina, pero las estadísticas de consumo lamentablemente no reflejan esa misma realidad. A pesar de ser el segundo viduño tinto más plantado -detrás del Malbec-, su presencia en las góndolas es escasa, logrando poca aceptación en los bebedores locales.

A todos aquellos enófilos curiosos que siguen estas notas, los invito a volver sobre “los tintos olvidados”, para sorprenderse con la calidad de productos que pueden brindar estas nobles cepas. Si no saben por dónde empezar, aquí van mis seis sugerencias: 

75 Vendimias Bonarda S/A ($77): Arranca esta selección con una interesante novedad de la Bodega Cooperativa La Riojana (que este año celebra sus 75 años de producción ininterrumpida, trabajando mancomunadamente con casi 500 familias de la provincia). Un Bonarda simple y de trago amable, de esos que “bajan rápido” en la mesa. Ofrece aromas frutales maduros, balsámicos -anís, mentol- y algo terrosos; dando lugar a una boca de cuerpo medio y paso veloz; que se percibe armónica y suave, con correcta acidez, taninos casi imperceptibles y persistencia media. ¡Buen vino para todos los días, con una destacada relación precio-calidad! 

Alfredo Rocas Serie Fincas Merlot 2014 ($115): El clima fresco de San Rafael (Oasis Sur de Mendoza) es muy adecuado para el cultivo de uvas de ciclo productivo largo, dando lugar a productos de notable calidad y madurez. Tal es el caso de este Merlot juvenil, sencillo e incluso algo severo, producido por la histórica bodega Alfredo Roca. Un tinto de color violáceo profundo y nariz austera, donde se insinúan recuerdos de frutas negras, especias y trazos vegetales. Al llevarlo a la boca exhibe cuerpo medio, entrada seca y paso fluido, refrenda sensaciones especiadas, con fresca acidez y taninos firmes que sostienen una moderada permanencia. Un tinto muy “gastronómico”, óptimo para escoltar una gran diversidad de platos. ¡Lo imagino compañero ideal de unas pastas con filetto o bolognesa!    

Mairena Sandy Soil Bonarda 2014 ($140): ¡A mi leal saber y entender, el mejor Bonarda que he podido probar durante este año! Está elaborado por la Bodega Familia Blanco, con uvas provenientes de un parral -implantado sobre suelo arenoso- ubicado en Ugarteche (Lujan de Cuyo). Tuvo vinificación tradicional, y posteriormente la mitad del vino fue criado durante seis meses en barricas de roble francés. El resultado es un tinto de perfil bien moderno, maduro pero con una agradable frescura. Regala nítidos aromas frutales, herbáceos e incluso minerales; que dan paso a una boca sabrosa y vivaz, de entrada golosa y paso franco, que redunda en sabores afrutados, con balanceada acidez, taninos suaves y persistencia media. ¡Excelente ejemplar de Bonarda!  

Tempus Alba Merlot 2012 ($175): Otro Merlot mendocino sobrio y muy elegante, en este caso procedente de la pequeña bodega familiar Tempus Alba (Coquimbito-Maipú). Un tinto que sorprende por su potencia, estructura y longevidad, a pesar de haber sido elaborado prescindiendo absolutamente del contacto con roble. Propone una paleta aromática compleja, donde se alternan capas de frutas negras -moras, cassis-, especias picantes y sensaciones terrosas. En la boca es gustoso y pleno, con entrada recia y paso bien seco, repite las impresiones afrutadas y levemente picantes, con acidez armónica, taninos apretados y larga permanencia. ¡Tinto perfecto para acompañar un buen asado!  

Laborum SV Finca Río Seco Syrah 2013 ($223): Desde la soleada altura de los Valles Calchaquíes llega este Syrah especiado y bien maduro, vinificado por la mano hábil del joven enólogo Mariano Quiroga. Un tinto salteño de excelente aroma, que arranca con  intensas reminiscencias torrefactas -café, chocolate-, pero que con los minutos se va abriendo hacia ciruelas pasas y especias dulces -pimentón, clavo-. Al llevarlo a la boca tiene cuerpo medio, entrada golosa y paso seco, nítido paladar de frutas maduras, acidez perfectamente calibrada y taninos muy pulidos -a pesar de su juventud- que acompañan una grata persistencia. ¡Imprescindible junto a preparaciones con cordero o cabrito!

CarinaE Gran Reserva Homage Syrah 2011 ($300): Cierro esta nota con un vino soberbio, que sigo hace años y me sorprende cada vez que lo pruebo. Un Syrah de gran tipicidad varietal y partidas muy limitadas -2200 botellas/año-; obtenido de antiguos viñedos maipucinos pertenecientes a la pequeña bodega CarinaE (bellísimo proyecto de “bodega boutique”, perteneciente al matrimonio francés de Brigitte y Philippe Subra).  Un tinto amplio, fragante y seductor, con una nariz rebosante de flores, pasas de uva y especias dulces -canela, cardamomo, clavo-; acomplejada por sutiles trazos ahumados, avainillados y de caramelo (aportados por la paciente crianza en barricas de roble de primer y segundo uso durante 15 meses). En la boca se lo descubre bastante maduro, casi licoroso. Es voluminoso pero muy fluido, de entrada amable y paso goloso, renueva evocación de frutas pasas, con equilibrada acidez, alcohol algo elevado y taninos firmes que sostienen una larguísima permanencia. Un vino para disfrutar hoy, pero también para guardar sin inconvenientes por un par de años en pos de mayor garbo y delicadeza. ¡Un Syrah realmente impecable, que sin dudas vale cada peso pagado por él!  

***** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico *****

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA FRASE QUE HOY VINO (LVI)

¿Qué más se puede agregar a esta bellísimo pensamiento, que se titula la "Misión del Vino"? Ya había utilizado uno de sus párrafos en una entrada anterior, pero ahora encontré el texto completo y creo que vale la pena compartirlo...

"El vino, tanto esa humilde e impersonal bebida que apacigua la honesta sed del trabajador, como aquellos caldos añejos cuyo blasón engalanado honra el armorial de nuestras más bellas provincias, tiene una triple misión, es el vehículo de una triple comunión. Ante todo, la comunión con la madre tierra, de quien él recibe alma y cuerpo. En segundo lugar, la comunión con nosotros mismos. El vino reconforta dulcemente, dilata y expansiona los elementos de nuestra personalidad y nos abre sobre el futuro las más bellas perspectivas. El vino es el maestro del gusto, el liberador del espíritu y el iluminador de la inteligencia. Por último, el vino es el símbolo y el instrumento de la comunión social; la mesa establece un mismo nivel entre todos los comensales y la copa que va pasando nos empapa en indulgencia, comprensión y simpatía hacia nuestros vecinos". 

Paul Claudel: Poeta, dramaturgo, ensayista y diplomático francés (1868-1955)

lunes, 23 de noviembre de 2015

SEIS BLENDS TINTOS PARA BEBER EN PRIMAVERA

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¡Siguen pasando las semanas, y la primavera que no quiere hacerse presente! A veces el clima nos embelesa con un par de días cálidos, pero inmediatamente nos sacude -y hasta nos engripa- con un fin de semana lluvioso y frío.

Tal parece que vamos a seguir inestables y con días frescos, así que mejor volver a pensar en una selección de vinos vigorosos y sápidos. Para descansar del “varietalismo” imperante, aquí van mis seis sugerencias de blends tintos para beber en primavera:

Rincón Famoso Tinto 2011 ($77): ¡Histórico vino de Bodegas López, que acompaña a los argentinos desde 1938! Un tinto elaborado a la “vieja usanza”, con largos períodos de envejecimiento en toneles de roble de gran tamaño. Un estilo de producción bastante tradicional, que se aleja de los cánones de la enología actual, pero que sigue seduciendo a muchos paladares (entre los que me incluyo). Se obtiene con un estudiado corte de cepas Sangiovese, Merlot y Malbec de viñedos propios, añejado pacientemente durante un lustro en añosos toneles. De color pardo rojizo; brinda en nariz un “bouquet” de crianza bien desarrollado, con evocaciones de frutas secas, pasas, cuero y especias. En boca es ligero y veloz, de paso delicado y sedoso, con acertada acidez, taninos pulidos y mediana persistencia. ¡Un vino ideal para la mesa diaria, sin gastar demasiado!           

Las Perdices Syrah-Viognier 2014 ($109): Con una atípica combinación de uvas rojas y blancas, este vino mendocino “rompe un poco los esquemas” de los tintos nacionales. Imitando una antigua práctica del Valle del Rodano (Francia), se fermentan juntas uvas Syrah (93%) y Viognier (7%), para dar lugar a una co-pigmentación enzimática natural. De esta manera, el pequeño aporte de uvas blancas colabora en extraer mayor color de las tintas; además de aportarle vivacidad, frescura y aromas originales. Así se logra un tinto de color rojo-violáceo muy brillante; que entrega una nariz diáfana con recuerdos de flores silvestres, frutas rojas, especias y sensaciones “cárnicas”; complementada por una boca sabrosa y vivaz, de entrada amable y cuerpo medio, con fresca acidez, taninos mansos y permanencia moderada. ¡Para escoltar el asado familiar de los domingos!           

Stutz Roble 14 Blend 2014 ($160): Una novedad absoluta en las góndolas locales, que llega de la mano de la pequeña bodega familiar Stutz (Cafayate-Salta). Está vinificado combinando un 65% de Malbec, un 21% de Cabernet Sauvignon y un 14% de Tannat (sólo este último levemente barricado). El resultado es un producto de sofisticada paleta aromática, donde destacan fragancias de frutas maduras, pimiento rojo y especias dulces -canela, pimentón-; todo enmarcado en sutiles notas de vainilla y chocolate. Al probarlo se lo descubre intenso pero muy fluido, todavía algo “maderoso”, con correcta acidez, taninos apretados y persistencia media. Un vino que ya puede disfrutarse perfectamente, pero que sin dudas ganará en armonía con algunos meses más de estiba en botella. ¡Perfecto para maridar empanadas salteñas o tamales!

La Puerta Gran Reserva 2012 ($250): La provincia de La Rioja está bien representada en esta selección, con uno de sus productos más icónicos. Un corte tinto de amplia base Malbec (65%), con porcentajes menores de Bonarda y Syrah, añejado parcialmente en barricas de roble nuevas. Un vino vigoroso y levemente rústico; donde se distinguen nítidos aromas de frutas pasas sobre un fondo terroso y empireumático -caucho, brea-, además de la presencia de madera muy bien integrada. En la boca se revela voluminoso y lleno, de entrada recia y paso seco, repite impresiones maduras, con correcta acidez, taninos algo rugosos y larga persistencia. ¡Compañero inseparable de guisos o cazuelas!

Catalpa Assemblage 2011 ($292): ¡El Valle de Uco (Mendoza) no deja de sorprender, ofreciendo en cada cosecha vinos más amplios, profundos y definidos! Tal es el caso de este exquisito tinto de la bodega franco-argentina Atamisque, que me sedujo desde que lo degusté por primera vez. Un complejo ensamblaje de uvas Cabernet Franc (60%), Merlot (20%), Malbec (10%) y Cabernet Sauvignon (10%); con un año de crianza en barricas nuevas de roble francés -y otro tanto en botellas antes de salir al mercado-. Esto da lugar a un vino tinto de perfil moderno, equilibrado y muy bebible. Regala aromas de frutas negras, especias y trazos balsámicos -regaliz, eucaliptus, mentol-, sobre un fondo mineral marcado. Al llevarlo a la boca se lo percibe juvenil y carnoso, de buen volumen y gran fluidez, redunda en frescas sensaciones balsámicas, con vibrante acidez natural, taninos firmes y grato post-gusto. ¡Tinto de lujo, para descorchar en una noche especial!     

Doña Ascensión 2013 ($344): Cerramos esta selección con otro vino salteño de alta calidad y partidas realmente limitadas (apenas 3000 botellas/año). Un tinto elaborado con una cuidadosa selección de uvas Malbec y Cabernet Sauvignon provenientes de la zona más alta de los Valles Calchaquíes, que muestra los bríos típicos que el terruño infunde a sus vinos. Este producto prescinde absolutamente del contacto con roble, y aún así exhibe un porte exuberante y complejo. Ofrece una nariz fascinante, cargada de frutas negras, especias picantes y dejos terrosos; que continúan en una boca sabrosa y potente, de entrada seca y paso impetuoso, con reminiscencias especiadas, balanceada acidez, taninos compactos y una larga permanencia. Un vino costoso y a veces difícil de hallar en Córdoba, pero que sin dudas vale cada peso pagado por él. ¡Imprescindible con un cordero o cabrito a la llama!  

¿Y para ustedes, cuáles son sus blends tintos preferidos?

***** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico *****