miércoles, 13 de mayo de 2020

HABLEMOS DE LONGEVIDAD EN VINOS RIOJANOS !!

Hablemos de longevidad en los vinos riojanos

Quizás algunos pocos años atrás, si me hubiesen preguntado sobre la "longevidad" de los vinos de la provincia de La Rioja, no habría sabido bien que decir... 

El Valle de Famatina es una región más bien cálida y desértica, con preponderancia de suelos "pesados" y moderada amplitud térmica. A primera vista, estas condiciones edafo-climáticas sólo parecerían ideales para hacer vinos jóvenes, sencillos y frutados; pero no para pensar en vinos de guarda.

Sin embargo, después de disfrutar este Malbec elaborado por Javier Collovati con 12 años encima, me animo a afirmar que la región tiene un gran potencial para vinos de alta calidad.

¿El secreto? ¡Me lo contó Javier anoche en una entrevista que tuvimos en Instagram! Alejarse "del llano" y "subir un poquito a los cerros"; buscar suelos más sueltos y pedregoso, con clima más fresco y de mejor amplitud térmica. 

Parajes localizados en zonas elevadas como Sañogasta -de donde sale este vino-, Chañarmuyo -donde se encuentra la bodega homónima- o Angulo -donde tiene grandes extensiones de viñedos la Bodega Catena Zapata) pueden ofrecer uvas con más concentración y mejor acidez natural, perfectas para vinos complejos y con larga vida útil.

¡Los invito a probar vinos riojanos, les aseguro que no se van a arrepentir!

miércoles, 25 de marzo de 2020

DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG

DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG

¡Hoy el blog "Vinos en Córdoba" está festejando sus 10 años de existencia en la web!

Una década de escritura de calidad -o, al menos, intentándolo- hecha con la mayor objetividad posible; sin compromisos comerciales, sin sponsoreo de bodegas,  sin “chivos” ni “publinotas”. Diez años sacrificando horas de sueño o familia por el simple placer de escribir y comunicar el vino argentino. La verdad, esto merecería un festejo…

Sin embargo, la situación sanitaria que estamos viviendo no permite reuniones o celebraciones (aunque si un pequeño brindis con los seres queridos con los que convivimos). ¡Aunque no nos guste, hoy tenemos que decir #YoMeQuedoEnCasa!

Para hacer más llevadera la cuarentena, decidí hacer aporte al entrenamiento con una selección de las notas que más gustaron a los lectores -considerando el número de visualizaciones que tuvo cada una-, así que aquí va “lo mejor” de estos diez años del blog “Vinos en Córdoba”:

1- Increíblemente, la nota más leída de todos los tiempos -con más de 16.800 visitas- fue esta que escribí sobre los vinos de Paraguay. Después de un viaje que hice a Asunción durante el año 2015, simplemente transcribí mis impresiones de lo que había descubierto y probado allí. En esta misma línea de experiencias, también había escrito anteriormente un texto sobre los vinos de Brasil  y otro más extenso y completo sobre la vitivinicultura boliviana, que tuve que dividir en dos partes: aquí y aquí (resultando todos bastante atractivos para los usuarios).

2- El segundo post que más interés generó -con 4.845 vistas- fue este artículo sobre la uva Isabella (una uva “no vinífera” americana, que se utiliza en varios lugares del mundo -y de nuestro país- para hacer vinos). Hace unos días lo actualicé con este nuevo texto, que también ha sido muy visitado.

3- Con casi 2000 visualizaciones, esta reseña que escribí en julio de 2014 sobre los vinos de Colonia Caroya (Córdoba) terminó en el tercer puesto de interés para los lectores. Si usan el buscador del blog, encontrarán además otras notas más actuales sobre los vinos de nuestra provincia.

4- Con un número similar de visitas similar, aparece este posteo sobre vinos “buenos, bonitos y baratos” (una temática que siempre genera interés, buscando vinos económicos pero con buena RPC). Si bien hay varias notas más en el blog sobre este tema (usen el buscador), hace bastante que no escribo sobre ello.

5- El quinto posteo en importancia es este que habla sobre la bodega cordobesa “Noble de San Javier” (Traslasierra); un emprendimiento que fue pionero en su región, que elabora excelentes vinos y cuyo propietario hoy es un amigo muy querido.

6- Parece que no todo es vino en mi blog, pues esta nota sobre Whisky recibió gran cantidad de visitas. Relacionando al vino con el queso hay dos textos, uno sobre maridajes y el otro sobre el armado de una buena tabla de quesos. ¿Les gusta el café? Aquí hay un posteo sobre esta bebida.

7- Todos saben que soy fanático de los vinos blancos. Por eso, escribí este texto a comienzos del  2018 hablando sobre la “nueva ola” que llegaría al mercado nacional de estos productos. Dos años después, veo que las novedades en vinos blancos no dejan de aparecer en las góndolas.

8- No hay dudas que el Malbec es nuestra cepa preferida. Esta nota que escribí en el año 2012 -coincidiendo con la celebración del primer Malbec World Day- tuvo casi mil visitas.

9- Cerrando ya este recorrido, les dejo dos posteos actuales que también han generado bastante interés. Ambos hablan sobre métodos de vinificación menos habituales, que si bien existen hace mucho tiempo, hoy “se han puesto de moda”. Uno de ellos expone que son los vinos “naranjas”, mientras que el otro explica sobre la técnica enológica de maceración carbónica.

Espero que esta breve selección de contenidos les haga sobrellevar un poquito mejor el encierro que estamos viviendo.

Ya habrá tiempo de festejar cuando todo esto pasé. ¡SALUD!

miércoles, 11 de marzo de 2020

LOS VINOS NARANJAS


Los vinos naranjas -también llamados "naranjos", "maceración prolongada" u "orange wines"- son vinos de uvas blancas que se vinifican a la usanza tradicional de los tintos, es decir, con sus partes sólidas -hollejos y semillas- en maceración activa durante casi todo el proceso.

Como la legislación argentina no está actualizada -y aún no los contempla como categoría específica-, estos vinos están etiquetados simplemente como vinos blancos.

Si bien la gente podría imaginar a estos vinos con un color nítido anaranjado, la realidad es que su paleta cromática puede ir desde un amarillo pálido hasta un naranja subido, pasando incluso por tonos beige u ocre suave (la tonalidad dependerá mucho de la cepa utilizada, del tiempo de maceración y de la cantidad de oxígeno recibida durante el proceso). Aunque no es obligatorio, muchos de estos vinos se embotellan sin filtrar, así que la mayoría suelen presentarse con algo de turbidez natural.

Para describirlos organolépticamente, me gusta decir que son vinos blancos con sus características típicas algo exacerbadas (color bastante subido, aromas varietales muy intensos, mayor cuerpo, leve sensación áspera y de amargor en el final de boca). Son vinos diferentes, que requieren cierto acostumbramiento en el paladar, y quizás no sean del gusto de todos.

En los últimos años han aparecido varias de estas etiquetas, por lo que podría pensarse que es una novel moda vitivinícola. Sin embargo, muchos científicos aseguran -y es altamente probable que sea cierto- que los primeros caldos elaborados por la humanidad fueran en este formato (pensando en las dificultades que presentaría el prensado y descube de los mostos en esas épocas pretéritas).

Los primeros vinos argentinos que pude probar en este estilo fueron realizados por Matías Michelini (Vía Revolucionaria Torrontés Brutal) y Ernesto Catena Vineyards (Alma Negra Orange). También son atractivos los productos de Germán Masera (Livvera Malvasía), el de Juan Pellizati & Gabriel Bloise (Chakana) o el crédito cordobés de Gabriel Campana & Daniela Martinelli  (Surmenage N°1 Orange Wine).

Pero hoy me voy a referir a un excelente naranjo que probé hace unos días, elaborado en muy pequeña cantidad por el enólogo Francisco Pablo Puga -a.k.a. Paco- en Bodega El Porvenir de Cafayate (Salta). Un vino elaborado con uvas Torrontés y Moscatel de un viejo parral norteño, que a mi parecer es un “monumento” a la sutileza y el equilibrio (atributos muy valiosos, que nos siempre aparecen en este tipo de vinos).

A la vista tiene un color naranja muy tenue, de tonalidad pálida y levemente brumoso -por borras muy finas en suspensión-. Cuando se lo lleva a la nariz es sumamente fragante; con recuerdos vívidos de flores de azahar, cascarás de cítricos y uvas frescas. Al probarlo es delicado y armónico, sin rusticidad ni astringencia. Seduce con su sabor frutal pleno, su textura apenas “estriada” -por las mismas borras-, su refrescante acidez, mínimo amargor y prolongado final de boca. Recomiendo servir frío. ¡Un vino perfectamente logrado, para beberse con facilidad una botella!

Les digo que es bastante difícil de conseguir, pues se han pocas botellas. ¡Si lo cruzan por ahí o saben de alguien que vaya a la bodega, no lo duden un segundo!