lunes, 14 de noviembre de 2016

PRIMAVERA, TIEMPO DE VINOS DULCES

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¡Sin dudas, los cálidos días primaverales son ideales para disfrutar de los vinos dulces! Para los bebedores golosos, estos productos pueden funcionar muy bien como aperitivo o incluso acompañar comidas livianas (tartas, ensaladas, picadas). Ni hablar al momento de los postres, ocasión donde más se lucen estos vinos.

En nuestro país el consumo de vinos dulces es pequeño (aproximadamente 1,5% del total), pero este porcentaje viene en franco crecimiento. Los consumidores nóveles son quienes más colaboran en este aumento, pues prefieren vinos suaves y fáciles de beber.

Como la primavera es tiempo de vinos dulces, aquí van seis sugerencias en diferentes estilos y precios:

Sanputan Rosado Dulce S/A ($96): Arrancamos esta selección con un vino rosado de nombre curioso y sabor bastante dulzón, obtenido con una sangría de uvas Malbec y Cabernet Sauvignon de fermentación interrumpida. Posee recuerdos aromáticos a dulce de membrillo y mermeladas de frutas rojas. En la boca es goloso, denso y frutado, con ajustada acidez y permanencia breve. Recomiendo servir muy frío. ¡Un rosado óptimo para escoltar helados y postres frutales!

Putruele Tardío de Abril Espumante Dulce Natural S/A ($118): Un espumoso dulce sencillo pero de buena factura, elaborado en la provincia de San Juan. Exhibe una nariz fresca con reminiscencias de flores silvestres, manzanas asadas y trazos melosos. Al llevarlo a la boca tiene silueta delgada y paso ágil, con dulzor moderado, burbujas chispeantes y mediana persistencia. Servir bien frío. ¡Para acompañar los brindis más dulces de la primavera!

Stutz Torrontés Tardío Dulce 2016 ($150): Desde los Valles Calchaquíes llega este juvenil tardío de Torrontés, de agradable frescura e impecable tipicidad varietal. Regala perfumes nítidos de uvas frescas, melón y cascara de naranjas. En la boca es liviano y  vivaz, con jugoso sabor frutal, dulzor y acidez natural bien balanceados y un grato final. Se elabora en partidas limitadas, así que hay que buscarlo tan pronto sale al mercado. ¡De esos vinos que se beben varias copas casi sin darse cuenta!

Susana Balbo Late Harvest Torrontés 2013 ($303): Otro Torrontés tardío para esta nota, pero en este caso mendocino y con un perfil mucho más “maduro” que el anterior.  Esta vinificado por la destacada enóloga Susana Balbo, con una selección de racimos semi-pasificados provenientes de sus fincas en Agrelo (Lujan de Cuyo). Seduce con una nariz compleja, donde se alternan notas de miel, pasas de uva, caramelo y hasta potpurrí de rosas secas. Al llevarlo a la boca se muestra elegante y de paso sedoso, refrenda las sensaciones melosas y acarameladas, tiene acertada acidez y prolongada permanencia. ¡Un vino dulce exquisito, para servir junto a un lemon pie o una tarta de manzanas!

Séptima Obra Gewürztraminer Tardío 2015 ($360): Usando una variedad alsaciana de mínima difusión en el encepado nacional -apenas 15 hectáreas-, difícil de cultivar y de escasos rendimientos; la bodega mendocina Séptima (subsidiaria en Argentina del “gigante” español Codorniú) sorprende con este blanco dulce distinguido y fragante. Propone una nariz prístina e intensa, rebosante de evocaciones a flores -jazmines, rosas blancas-, frutas exóticas -lychees, mangos- y miel. Al probarlo tiene paso aterciopelado y dulzor medio, redundan las impresiones florales, con acidez perfectamente equilibrada y una larga persistencia. Aunque pueda parecer un maridaje algo extraño, recomiendo probar este vino junto a quesos de sabor fuerte -azul, brie, camembert, cabra-, foie gras o pescados ahumados. ¡Una verdadera golosina para adultos!

Achaval Ferrer Malbec Dolce 2013 ($575): Cerramos esta selección con un soberbio vino tinto dulce, elaborado por la mano experimentada del wine-maker italiano Roberto Cipresso, partiendo de racimos de Malbec completamente pasificados procedentes de viñedos en Lujan de Cuyo. Una vez fermentado a la manera tradicional con sus hollejos, se lo añeja un año en barricas francesas de segundo uso para aumentar su complejidad. El resultado es un vino amplio y bien estructurado, con 16,7% de alcohol natural y más de 110 g/l de azúcar, perfecto para servir en la sobremesa con café, chocolates y puros. Cautiva con una nariz profunda que va mostrando diferentes “capas” a medida que se oxigena en la copa, con nítidas evocaciones de mermelada de ciruelas, higos secos, membrillos asados, especias dulces -vainilla, clavo, canela- y dejos terrosos. En la boca es sabroso y pleno, tiene paso marcadamente dulce -aunque nada empalagoso, gracias a su acertada acidez y fina carga tánica-, con un post-gusto muy desarrollado y generoso. ¡Vino dulce “de lujo”, para descorchar con amigos en una ocasión muy especial!

¿Y ustedes, que vinos dulces eligen en esta temporada?

Si son apasionados de los vinos dulces, aquí y aquí muchas más recomendaciones "golosas".

***** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico *****

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