domingo, 12 de julio de 2015

CINCO VINOS DE ALTA GAMA

www.planetajoy.com
Quienes me siguen en esta columna saben que no suelo escribir mucho sobre vinos tan costosos, pues tengo claro que la mayoría de los consumidores no tienen acceso a ellos.

Sin embargo, un par de veces al año, me permito una licencia para destacar aquellos vinos de notable calidad que he tenido la suerte de probar gracias a mi actividad. Estos productos ostentan siempre una buena complejidad y son elaborados cuidadosamente, por lo que merecen ser disfrutados con tiempo y atención.

Si quieren darse un gustito especial, aquí cinco vinos de alta gama que me encantan:  

Bacán Clásico Blanco 2013 ($135): Como no siempre abundan en el mercado, cuando uno se topa con un vino blanco de elevada calidad suele quedar gratamente sorprendido. Tal es el caso de este delicioso producto mendocino, elaborado en partidas realmente limitadas -apenas 4000 botellas- por el enólogo ítalo-argentino Giuseppe Franceschini.  Un sabio ensamblaje de uvas Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés, fermentadas en acero inoxidable pero con una breve crianza posterior en barricas y botellas. Esto da como resultado un blanco fragante, estructurado y complejo; que regala una paleta aromática amplia y distinguida con reminiscencias florales, frutales, herbáceas e incluso algo melosas. En la boca tiene su punto más alto; de gran presencia, voluminoso pero veloz, refrenda sabores frutados, con jugosa acidez y una moderada permanencia. ¡Sin dudas un vino “gastronómico”, para escoltar una gran variedad de platos elaborados!    

Bramare Appellation Lujan de Cuyo Malbec 2012 ($300): Para cualquier enófilo, decir Viña Cobos es decir grandes vinos argentinos. Una bodega que en apenas 15 años se ha consolidado como referente absoluto de los vinos nacionales -no sólo dentro del país, sino también en el extranjero-. De su gama intermedia, elegimos este Malbec por su excelente fidelidad al cepaje y al terruño lujanino. Un tinto con aromas nítidos a flores -violetas-, frutas rojas -ciruelas, cerezas-, especias y dejos balsámicos -mentol-, todo enmarcado con notas tostadas y avanilladas aportadas por una moderda guarda en buena madera. Al llevarlo a la boca se muestra envolvente, armónico y listo para ser bebido; redunda en sensaciones balsámicas, con acidez balanceada y taninos firmes -pero dulces- que sostienen una dilatada persistencia. ¡Vinazo mendocino, de esos que cuando se descorchan convierten la noche en memorable!      

Familia Scotti Gran Reserva Malbec 2012 ($320): ¡Otro Malbec en el listado de hoy, que merece este lugar tanto por su alta calidad como por la historia que tiene detrás!   En este caso es un vino tinto hecho casi “a mano” (1800 botellas), y sin dudas “a puro corazón”, por el joven enólogo Eduardo Olivera Scotti en su pequeño proyecto familiar. Combinando racimos de Malbec provenientes de La Consulta (Valle de Uco) y Agrelo (Luján de Cuyo), elaborando cuidadosamente y añejando luego pacientemente durante 18 meses en roble francés nuevo, obtiene este tinto concentrado, potente y sabroso.  Regala una nariz con muchas “capas”, donde van apareciendo primero sensaciones frutadas -ciruelas, guindas- y especiadas -clavo, canela-; que después de unos minutos dan paso a recuerdos de vainilla, caramelo y cacao aportados por la crianza en barricas. En la boca es un vino aún recio, aunque pleno de sabores; tiene acidez perfectamente calibrada, taninos compactos y larga permanencia. Un Malbec que ya puede disfrutarse hoy, pero que sin lugar a dudas ganará amplitud y riqueza de matices con un poco más de estiba en botellas. ¡Excelente compra, para atesorar en la cava personal!     

Viña Los Chocos Pinot Noir 2011 ($435): Un producto realmente exclusivo, no sólo por su precio elevado sino también por su escasez -apenas 500 botellas anuales-. Un nuevo proyecto comandado por el viticultor Rodolfo Reina, en colaboración con el enólogo Matías Michelini y el ingeniero agrónomo Marcelo Canatella. Está elaborado con una selección de las mejores uvas Pinot Noir del proyecto Tupungato Winelands (Valle de Uco, Mendoza). Se trata de un vino tinto absolutamente diferente a lo que habitualmente solemos probar, con un estilo más europeo de vinificación. Un Pinot Noir de nariz profunda y compleja, donde destacan aromas de frutas pasas, hojas secas y especias, sumadas a ciertas notas ahumadas, terrosas e incluso minerales. Al probarlo se lo percibe delgado, fluido y gustoso; repite sensaciones maduras, con acidez vibrante, taninos pulidos y una larguísima persistencia. Habrá que estar muy atento si se lo quiere probar, pues llegarán pocas botellas a Córdoba. ¡Vino de lujo, para agasajar o agasajarse!

Zaha Calcaire Brut Nature ($250): No podían faltar unas burbujas parar completar esta selección de vinos de alta gama. En este caso con un producto poco conocido, pero que vale la pena buscar y probar. Un “blanc de blancs” elaborado por el prestigioso enólogo mendocino Alejandro Sejanovich, usando uvas Chardonnay proveniente del distrito de Pareditas (San Carlos, Valle de Uco). La vinificación fue realizada por el método champenoise -segunda fermentación en botellas-, y el vino reposó un año sobre sus lías antes de salir al mercado. El resultado es un espumoso de nariz elegante y sutil, donde se entremezclan perfumes de frutas blancas, cítricos, levadura fresca y algunas evocaciones minerales. Al degustarlo se descubre un vino liviano, frutado y seco; con burbujas esbeltas y persistentes, acidez refrescante y una grata permanencia ¡Un vino espumoso exquisito, para brindar “por todo lo alto”!           

¿Y ustedes, tienen algún vino preferido para las ocasiones especiales?

***** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico ****   

miércoles, 8 de julio de 2015

LA FRASE QUE HOY VINO (L)

Festejando los cincuenta primeros post de "la frase que hoy vino", un genial pensamiento atribuido al más grande de los filósofos: 

“El vino templa los espíritus y adormece las preocupaciones, revive nuestras alegrías y proporciona aceite a la efímera llama que es la vida. Si bebemos con moderación, el vino destila hacia nuestros pulmones como el rocío de la mañana, no viola nuestra razón, sino que nos lleva a una dulce alegría.” 
  
www.wikipedia.org
Sócrates de Atenas: Filósofo griego (470-399 a.C.)

martes, 23 de junio de 2015

CINCO VINOS QUE SON CARAMELOS



Aunque el consumo de vinos dulces en nuestro país es extremadamente pequeño -las estadísticas muestran que no llega al 1,5% del mercado-, me da la impresión que poco a poco los consumidores locales van descubriendo momentos para disfrutarlos.

Como ya mencionáramos en una nota anterior, por ley en Argentina los vinos dulces lo son siempre de manera natural (conservando parte del tenor azucarino propio de la uva).

Estos vinos son ideales para acompañar postres y snacks dulces, aunque también pueden funcionar para la copa del aperitivo. Quienes estén dispuestos a llegar un poco más allá, les recomiendo enfáticamente probar de combinar vinos dulces y quesos fuertes (brie, azul, camembert, gorgonzola). ¡Les aseguró que se sorprenderán con el maridaje!

Si tienen ganas de endulzarse un poco, les propongo cinco vinos que son caramelos:

Finca Natalina Dulce Natural 2014 ($36): En el segmento más económico de estos productos se encuentra este sencillo blanco sanjuanino de Bodega Putruele. Un vino ligero, fresco y moderadamente goloso. De aromas frutales directos; propone una boca extremadamente vaporosa y etérea, con bajo tenor alcohólico, dulzor suave y ajustada acidez. ¡Para “abrir boca” antes de la cena, junto a unos bocaditos agridulces!

Dilema Espumoso Dulce Natural S/A ($60): No es la primera vez que menciono este burbujeante vino dulce de Bodega Estancia Mendoza, pues me parece destacado dentro de su categoría y con una excelente relación precio-calidad. Está vinificado por el método charmat -segunda fermentación en tanques- con un corte de uvas chardonnay y sauvignon blanc. Sus aromas son frescos y remiten a las variedades utilizadas; con una nariz bien frutada -manzanas, cítricos- y sutilmente herbácea. En la boca es liviano y fácil de beber, con suave efervescencia y un dulzor adecuadamente contrapesado por la acidez y las burbujas. ¡Servido bien frío, es ideal para hacer los brindis más dulces!

Cantine Mirta Bertolino Marsala S/A ($104): A pesar de nuestras raíces italianas, en los últimos años hemos abandonado bastante la costumbre de beber vinos “generosos”. Estos productos, que otrora fueran habituales en la mesa argentina, hoy han quedado relegados casi exclusivamente a “emborrachar” tortas o preparar helados. A pesar de ello, algunas bodegas nacionales aún conservan la tradición de elaborarlos, obteniendo vinos especiales de notable calidad -incluso premiados en concursos internacionales-. Tal es el caso de este Marsala de la bodega mendocina Domaine Le Billoud, producido a la antigua usanza italiana. Un vino licoroso de color marrón oscuro, complejo y muy  seductor. Ofrece una enorme riqueza de matices olfativos, donde destacan las frutas desecadas -pasas, higos-, secas -nueces, avellanas-, el café, el caramelo y algunos sutiles tonos tostados. Al probarlo es exuberante y delicioso; con un paso de boca envolvente, aterciopelado y dulce -aunque sin llegar a empalagar por el buen balance que ofrece su elevado grado alcohólico-, dando paso a un final prolongado y grato. ¡Un vino perfecto para la sobremesa, acompañando postres, café -y por qué no- un buen cigarro!  

Desierto Pampa Late Harvest Viognier 2013 ($120): Hace ya algún tiempo que vengo hablando de los vinos pampeanos, pues están irrumpiendo en el mercado local con propuestas de gran atractivo. Tal es el caso de este blanco de cosecha tardía fragante y exquisito, obtenido con uvas Viognier sobremaduradas. Regala una paleta aromática amplia, donde destacan los aromas florales, melosos y de frutas pasas. En la boca es un producto untuoso y pleno de sabores; repite sensaciones maduras, con un moderado dulzor frutal, acidez vivaz -que equilibra perfectamente el conjunto- y una dilatada persistencia. ¡Perfecto para maridar con postres o tartas frutales! 

Malamado Solería S/A ($210): La bodega mendocina Familia Zuccardi se caracteriza por su búsqueda constante de vinos originales, innovando con cepajes no tradicionales  o prácticas vitivinícolas novedosas para nuestro medio. Las escasas botellas disponibles de este soberbio vino generoso dulce son una muestra acabada de ello. Rescatando una antigua tradición de las soleadas regiones de la Europa Mediterránea, elaboraron este vino con racimos elegidos de uvas Torrontés cosechadas tardíamente, lo fortificaron luego con aguardiente vínico -conservando así gran parte del azúcar natural sin fermentar-  y finalmente lo envejecieron pacientemente durante 40 meses en barricas de roble a la intemperie. El resultado es un vino de bella tonalidad ambarina brillante. Ofrece una nariz muy intensa y rica en sutilezas, con reminiscencias de frutas desecadas -damascos, membrillos, dátiles-, miel, confituras -cáscaras de cítricos glaseadas-, frutas secas -almendras, nueces- y algunos trazos avainillados. Continúa en una boca sabrosa y llena, con marcados recuerdos licorosos y de pasas que sostienen una larguísima permanencia. ¡Un vino dulce único, que vale cada peso pagado por él!        

¿Y para ustedes, cuáles son sus vinos dulces predilectos?

**** Esta nota fue publicada originalmente en la web amiga de Circuito Gastronómico ****